
SILUETA A Rita Lecumberri
Por: Fernando García Drouet Tomado de el periodico "El Pueblo".
He aquí una mujer por todos conceptos superior.
Débiles serían mis frases para ponderar debidamente los méritos que adornan a esta mujer ejemplar; escasas se me ofrece la elocuencia al presentar en las columnas de nuestra Revista, la personalidad de una dama que descuella en el horizonte social y literario de la patria; más, la justicia impone un deber y a su cumplimiento seguiré contento trazando su silueta, siquiera sea en la medida de mis alcances.
La señorita Rita Lecumberri es una figura que se destaca luminosa en el profesorado nacional y cuyos méritos no sea capaz de aquilatar. Ella es la notable educacionista, ella la inspirada poetisa.
Sus estudios, su abnegación y competencia la hacen apóstol de la niñez; su genio delicado y visionario le señala un puesto prominente en la pléyede de los literatos; es una mujer intelectual, una mujer, que ennobleciéndose así misma, ennoblece también a la sociedad en cuyo medio vive.
Era joven aún; se hallaba recién en esa edad de primavera, cuando la vida ofrece encantos e ilusiones, cuando al existencia, se desliza entre flores y esperanzas, y la vemos en La Provincia de Manabí iniciando su carrera de Profesora, en el año 1.886; ahí está regentando con lucidez admirable al primera escuela que se le había confiado. Siguen los años y ella sigue también difundiendo sus luces e ilustración sucesivamente en cuatro escuelas. ¿I ahora?. Ahora la encontramos abnegada y conforme, afrentando sus penalidades, a través de las vicisitudes de la vida, con la satisfacción del deber cumplido.
Éxito tras éxito sigue conquistando el mérito que le corresponde; el aprovechamiento de sus alumnas es cada día notorio y progresivo; muchas de sus discípulas han concluido brillantemente sus estudios en las aulas de su colegio y se hallan ya haciendo prácticos sus conocimientos profesionales en varios establecimientos de instrucción de esta ciudad.
I que más de una mujer decidida que ha dedicado un largo período de treinta años en difundir al enseñanza, de formar a la niñez. No es verdad que esta heroína del saber ha sacrificado casi toda su existencia en al noble labor de hacer bien a la humanidad? Sí.... Entonces justo es que la recompensa llene un deber de justicia premiando a la mujer inteligente.
Así lo comprendió el Ilustre Consejo Municipal de Guayaquil cuando la condecoró con un Diploma de Honor y una Medalla de oro el 9 de Octubre de 1.894, cuyo honroso tenor es como sigue:
"Una Medalla de Oro y un Diploma Honorífico a la señorita Rita Lecumberri por su constancia en los muchos años que viene desempeñando con lucidez el cargo de Directora en un establecimiento de enseñanza primaria y por sus virtudes y reconocido talento e ilustración".
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