
A MARÍA INMACULADA
Por: Rita Lecumberri Tomado de la Revista "El Hogar Cristiano" del 25 de diciembre de 1911.
Santísima Virgen María, de gloria tan alta que sirves al mundo de guía y Reina te aclama.
Segura clemencia del cielo tu devoto alcanza. El triste refugio y consuelo en tí busca y halla.
Cual fuente de eterna ventura el pecho que te ama aspira a beber de tan pura corriente de gracia.
Ostentas la suma belleza que cautiva el alma aureola gentil tu cabeza luce soberana.
Tus hijas amantes contritas a tí consagradas te elevan azás infinitas preces y alabanzas.
Y piden fervientes al cielo la perseverancia que infundes virtudes y celo por la fe cristiana.
I esperan servirte piadosas benéfica tu aura siguiendo y la senda de rosas que al justo señalas.
I cuando la vida ilusionaría dejen de las lágrimas, el goce feliz, de la gloria alcancen sus almas.
|